"Bueno, claro: era delito. Vivir un cuento, un poema, tiene que ser delito. En verdad, me siento reo: he infringido una ley cuyo texto no conocía. La ley de la prosa, cuyo artículo fundamental ha de decir: "Recibirá castigo todo aquel que practique lo bello, todo aquel que se atreva a vivir bellamente."
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